Hace ya algunos años tenía afición a buscar libros antiguos de cocina en los mercadillos, un día encontré un título sugerente “La rebelión de las masas” escrito por dos autores, unos tales Ortega y Gasset, era baratísimo así que lo compré sin más…

Recuerdo que el libro era un poco rollo, pero me hizo reflexionar sobre ciertos aspectos como que: “las masas no pueden dirigir su propia existencia” y, es cierto, no puedes dejar que la fermentación de una masa actue de manera descontrolada, pude crecer demasiado rápido si te pasas de fermento o, por el contrario, no crecer lo suficiente si la temperatura no es la adecuada y, por lo tanto, no conseguir el pan que deseamos…

Ahora bien, el ingrediente más importante a la hora de hacer pan es sin duda de lo que todo el mundo habla últimamente: “la fariña” que como sabemos todos en Galicia la hay de varios tipos y es a la que le dedica su libro Nacho Carretero que, para sorpresa de muchos, no es un libro de panadería…

A Fariña hizo al hombre y, no me refiero a los de Cambados, según Esiodo al ser humano es el único animal que come pan y, por lo tanto, es ese hecho el que nos diferencia del resto de los seres vivos. El hombre no sólo limita su alimentación a un único alimento si no que además consigue cocinar lo que come, es el uso del fuego y la cocina lo que requiere la cooperación de los individuos y lo que posteriormente da paso al lenguaje en la idea global de la cocina como motor del universo.

A Fariña, el pan, en Galicia, además del Cuerpo de Cristo ha sido el sustento diario durante siglos de nuestro pueblo y es considerado un alimento sagrado.