Itaka: El viaje a las estrellas

Cuando emprendas tu viaje a Itaka

pide que el camino sea largo

lleno de aventuras 

lleno de experiencias…

 

Así comienza el poema de Cavafis que, hace algún tiempo ya, escribí en la pared de la habitación de mi hijo a modo de legado vital, por sí algún día se enfrentaba a los cíclopes, a los letrigones o, incluso, al colérico Poseidón…

Ese viaje a Itaka me vale hoy como metáfora de ese recorrido que emprendemos muchos cocineros hacia el estrellato Michelin. Largo camino que, sin darnos cuenta, se convierte en nuestra propia vida, por la que transitamos en una constante búsqueda de la belleza en todo lo que hacemos… Nos convertimos en verdaderos yonkis de nuestros restaurantes como si no existiera otra cosa, como si no hubiera vida más allá de las estrellas… Nos obsesionamos con llegar al final del camino, en conseguir la gloria, la fama… Cuando lo verdaderamente importante no es llegar sino como recorremos el camino, quién nos acompaña, lo que aprendemos y lo que enseñamos y todo lo que compartimos con los que nos rodean durante todo este tiempo que, al final, es nuestra vida y, precisamente ahí, en disfrutar de tu trabajo día a día, en reírte cada día de la vida, en andar despacio el camino y, en definitiva, en ser fiel a ti mismo radica el secreto del éxito.

Esta semana se presenta la Guía Michelin 2017/18, semana pues de miedos y emociones fuertes para todos los restaurantes elegidos, los que ya están y los nuevos que tendrán la suerte de permanecer o la desgracia de salir…

A todos, a mi hijo y a mi mismo:

 

Ni a los leztrigones ni a los ciclopes

ni al salvaje poseidon encontrarás, 

si no lo llevas dentro de tu alma, 

si no lo yergue tu alma en ti.